LOS 7 SENTIDOS

El enfoque de la teoría de la IS tiene en cuenta,  a parte de los cinco sentidos que las personas conocen, otros no tan conocidos: el propioceptivo y el vestibular.

Aunque los siete sentidos son imprescindibles, la integración sensorial se centra en el desarrollo perceptivo motor. Por lo tanto, los tres sistemas sensoriales que más proporcionan esa información son: el sistema táctil, el propioceptivo y el vestibular.

Uno de los objetivos que tengo compartiendo toda esta información con vosotros es proporcionar a los niños experiencias táctiles, vestibulares y propioceptivas “Las escuelas cometen el error de tratar de desarrollar los sistemas visual y auditivo del niño, independientemente de los otros sentidos” (Ayres, 56, 1998). Por ello, es importante que los profesionales del ámbito educativo comprendan el funcionamiento de estos sistemas ya que la mayoría de las tareas que se llevan a cabo en el cole implican a varios de los sentidos trabajando juntos.

SISTEMA TÁCTIL

Aporta información sobre lo que es tocado a través de los receptores de la piel. Se puede distinguir la textura, forma, tamaño o el peso. También da información que tiene que ver con el dolor y la temperatura (Barrios, 2015).

Está compuesto por el sistema protector que ante estímulos responde con movimiento o estado de alerta para protegerse a uno mismo. Y  por  el sistema discriminativo que traduce las características espaciales y temporales de los estímulos recibidos (Beaudry, 2011).

 Los niños podrán manifestar respuestas distintas al tacto: de forma defensiva a las sensaciones o al contrario, necesitar buscar sensaciones.

 Son niños que tienen dificultades para aprender habilidades motoras finas a nivel oral, a la hora de alimentarse o de escribir.  Algunos problemas para articular sonidos se deben a la inadecuada información de los receptores del tacto alrededor de la boca.

SISTEMA VESTIBULAR

Es el responsable del sentido del equilibrio y el movimiento. Este sentido ayuda a mover el cuerpo del individuo sin que se caiga. Gracias al él, los niños pueden caminar, andar en bicicleta e incluso sentarse correctamente en una mesa de trabajo. Permite también tomar consciencia de que el niño se está moviendo y de la velocidad con que lo hace, aún con los ojos cerrados (Pathways, 2015).

             “Los receptores sensoriales del sistema vestibular se hayan el oído interno. Dichos receptores vestibulares están estimulados por el movimiento de la cabeza y por el efecto de la gravedad sobre el cuerpo.  Las conexiones del sistema vestibular con el cerebelo serían responsables del tono muscular y del control de movimientos oculares y posturales” (Beaudry, pp.32,33, 2011).

El oído interno tiene órganos auditivos y no auditivos.  La cóclea es el órgano dedicado a la audición  y el aparato vestibular es el órgano no auditivo que controla la postura, el equilibrio, el tono muscular,  los movimientos oculares y la orientación espacial.

A nivel cerebral  se integra la información aportada por el sistema vestibular con la información visual y con la propioceptiva. Así, se logra la coordinación postural y el control motor.

 El sistema vestibular es considerado el principal organizador de la sensaciones de los demás canales sensoriales, lo que contribuye adquisición de palabras y comprensión del lenguaje.  Aporta información sobre la gravedad del cuerpo en el espacio.  También modula la actividad muscular en la comunicación a través del lenguaje corporal.  Una baja reacción al funcionamiento vestibular ocasiona en algunos casos retrasos en la articulación, el habla y la adquisición de lenguaje (Álvarez, et al., 2010).

 También la lectura y escritura (procesos que implican movimientos) pueden estar alteradas por alteraciones vestibulares.

Pero es importante señalar que: “no todos los desórdenes del lenguaje se encuentran asociados a problemas de sistema vestibular. Los problemas de lenguaje asociados con problemas del sistema vestibular normalmente van acompañados de problemas motores” (Beaudry, 47, 2011).

SISTEMA PROPIOCEPTIVO

Es el sentido de la posición del cuerpo. Los receptores del sistema propioceptivo son los músculos, tendones y articulaciones. “Dado que existen tantos músculos y articulaciones en nuestro cuerpo, el sistema propioceptivo es tan grande como el sistema táctil” (Ayres, p. 50, 1998).

La propiocepción ayuda al niño a moverse y a realizar actividades como abotonar, sacar algo de un bolsillo, tapar un bote…

Proporciona información sobre las posición de cada una de las partes que forman el cuerpo sin tener que mirarlas. Por ejemplo, gracias a él las personas pueden subir las escaleras sin mirar hacia abajo a los pies. Este sentido también permite ejercer la fuerza adecuada para sujetar suavemente o con más fuerza un objeto (Pathways, 2015). El sistema visual es un apoyo importante cuando la propiocepción esta alterada.

 Los niños con disfunciones propioceptivas  presentan dificultades para aprender actividades motoras nuevas.  La propiocepción está relacionada con la praxis  que es la habilidad de conceptualizar acciones, ejecutar movimientos. 

            “La praxis está relacionada con el desarrollo perceptual lingüístico y  el sistema postural  con sus fundamentos propioceptivo- vestibulares,  es el que permite la incorporación de aprendizajes básicos que pueden llegar hasta adquisición de lenguaje” (Álvarez, et al., p.266, 2010).

            ”La vista, el tacto, el oído, olfato y gusto son sensaciones externas qué nos informan de lo que sucede en el exterior del organismo.  Son sensaciones que recibimos de una forma consciente y sobre las que tenemos cierto control.  Sin embargo, existen otro tipo de sensaciones, las sensaciones internas que nos  informan del lugar que ocupa nuestro cuerpo en el espacio y de su movimiento: propioceptivas y vestibulares” (Moya, D., Matesanz, B, s.f.). Las sensaciones propioceptivas y vestibulares aportan información del propio cuerpo,  tono muscular y postura,  aspectos importantes para el posterior desarrollo de la comunicación y el lenguaje (Quiros and Schaerles, 1993).

La IS sugiere que “la buena habilidad de los niños para percibir integrar las sensaciones a través de los sistemas táctil, vestibular, olfativo, gustativo, auditivo y visual les permitirá desarrollar las habilidades motrices, cognitivas y lingüísticas necesarias para desempeñarse adecuadamente en diferentes ambientes” (Álvarez, et al.,  p. 265, 2010).

La adquisición del lenguaje será el producto de la adecuada integración y funcionamiento de los sistemas sensoriales. El control postural del niño y la concienciación de su esquema corporal son conceptos importantes en este proceso.

 

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