Jean Ayres y la teoría de la integración sensorial

Jean Ayres

La teoría de la IS fue desarrollada por la terapeuta ocupacional americana Anna Jean Ayres (1998). Según la creadora, se trata del proceso neurológico responsable de organizar las sensaciones que el niño recibe del cuerpo y del entorno para responder de forma adecuada a la demanda ambiental.  Las sensaciones que el niño recibe son como impulsos eléctricos que deben integrarse en el cerebro para que reciban un sentido. Si el cerebro no organiza adecuadamente las sensaciones que el niño va recibiendo, esto repercutirá en la vida del niño produciéndose problemas de aprendizaje.

La respuesta adaptativa del niño

Un buen desarrollo de la integración sensorial IS se lleva a cabo durante una respuesta adaptativa. La respuesta adaptativa es el resultado que produce una experiencia sensorial servida de un propósito y una meta. Por ejemplo, cuando un adulto le enseña a un niño un sonajero y éste intenta alcanzarlo, el intento de alcanzarlo es una respuesta adaptativa. Si el sonajero está lejos y el bebé es capaz de percibirlo se producirá una respuesta más compleja si gatea para alcanzarlo. Si el niño no se mueve, o realiza otro movimiento como agitar las manos sin sentido, eso no es una respuesta adaptativa. En cada una de ellas el niño vence al reto y aprende algo nuevo. De forma conjunta, la formación de esa respuesta ayuda a la propia organización del individuo y al desarrollo de su cerebro.

Cuando el niño es pequeño no tiene ideas acerca de las cosas, simplemente se ocupa de sentirlas y de mover su cuerpo en cuanto a sensaciones. Se producen respuestas adaptativas motoras, no mentales.

El período anterior al lenguaje Piaget lo denominó sensoriomotor. En la etapa de los cero a los dos años, en la que no hay función simbólica, el lactante no manifiesta pensamiento ni afectividad ligada a una representación que evoque a personas u objetos ausentes. Esta etapa es muy importante, ya que el pequeño elaborará las subestructuras cognoscitivas que le permitirán crear las construcciones perceptivas, afectivas e intelectuales posteriores. “Existe inteligencia antes del lenguaje” (Piaget, 16, 1969). Se refiere a una inteligencia esencialmente práctica que resuelve problemas de acción (alcanzar el sonajero que el adulto le mostraba al niño). El niño se apoya en percepciones y movimientos para desarrollar esquemas y estructuras espacio-temporales y causales. Sería imposible conseguir un correcto desarrollo sin la integración de las sensaciones que ocurren en este periodo sensoriomotor.

Muchas de las respuestas se construyen en el sistema nervioso central antes de nacer y son activadas después por las sensaciones del tacto, la gravedad y el movimiento. “El cerebro debe seleccionar, aumentar, inhibir, comparar y asociar la información sensorial en un patrón flexible, constante y cambiante, integrándolas” (Álvarez et al., p. 264, 2010).

Para comprender mejor cómo se desarrolla la integración de los sentidos en el individuo, conviene analizar brevemente las sensaciones a lo largo del desarrollo del niño. Para ello no os perdáis el siguiente post.

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